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Obesidad y Genes, nuevo artículo de Vida Saludable de Adrián González y Víctor Barrios

  • Fecha : 09/05/2014

Obesidad y Genes, nuevo artículo de Vida Saludable de Adrián González y Víctor Barrios


Si la obesidad fuera una enfermedad infecciosa, como la tuberculosis o el
Sida, se declararía una emergencia nacional y se la convertiría en blanco
de una “guerra médica”.



En cambio la medicina trata las diversas enfermedades provocadas por la
obesidad, sin tratar la causa subyacente. Existe el erróneo concepto
público de que el sobrepeso es, simplemente , una cuestión de abandono
contra fuerza de voluntad, se piensa que las personas con sobrepeso
están así porque son perezosos y no pueden mantener cerrada la lata de
galletas.

Nada podría estar más lejos de la verdad. Comer es una de nuestras
conductas más antiguas, conservada por la evolución. Si no comiéramos,
moriríamos. Más exactamente: si no comiéramos lo suficiente para reponer
las calorías que consumimos, nos sería imposible sobrevivir.





Por esto hemos herededado genes que instan a nuestro cerebro a decir
“!Come!”. Otros genes, conseguidos por evolución, hacen que el cuerpo
conserve las calorías en vez de quemarlas...no olvidemos que estamos
diseñados para cazar y comer en situaciones de escaso alimento. Por
desgracia, estos genes no han tenido tiempo de cambiar mientras nuestra
sociedad ha sufrido un cambio dramático con respecto a la alimentación en
los países desarrollados.





No hace mucho tiempo estos genes nos permitían acumular grasa para
sobrevivir durante los periodos de búsqueda.Pero en el mundo civilizado
actual, donde los alimentos son abundantes, pasamos más tiempo sentados
ante un escritorio que corriendo tras la presa. Los mismos genes que
salvaban vidas hace algunos miles de años ya no resultan esenciales y, de
hecho, pueden resultar mortíferos. Actualmente en un supermercado podemos
escoger entre cincuenta mil productos alimenticios diferentes, cuando a
principios de siglo eran solo quinientos.



*“El mundo que hemos creado es muy diferente al mundo para el que hemos
sido diseñados”*



La buena noticia es que el peso corporal puede cambiar: es posible desafiar
con éxito a los genes. Y pese al dominio de éstos, el ambiente siempre
influye y es importante. *Cualquiera que sea la herencia genética, nadie
engorda si no come más calorías de las que puede quemar.*





Esto significa que los genes, por sí solos, no bastan para inclinar la
balanza. Si así fuera, todos los chinos “Han” tendrían la misma complexión
y los" pima "mexicanos serían tan gordos como los de Arizona, a pesar de la
dieta. Tampoco se puede hacer responsable solo al ambiente: si así fuera,
todos los habitantes de Arizona serían gordos y todos los del noroeste de
México, delgados. Lo que pesa es la combinación. Los genes son muy
importantes, pero aun así depende del ambiente. La persona que podría
inflarse hasta una obesidad en un ambiente, en otro distinto puede
mantenerse relativamente delgada.





El cuerpo y el cerebro operan juntos para regular la ingesta de comida. La
parte clave del cerebro es el hipotálamo, es esa región tan importante para
la emoción, la personalidad y la sexualidad, no es extraño por ende, que el
comer esté implicado también con lo emocional.


ADRIÁN GONZÁLEZ

adrian@ifbbacademyvictorbarrios.com


VICTOR BARRIOS

www.victorbarrios.es

Fuente:





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